Piensa

La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena

miércoles, 18 de octubre de 2017

La juventud de mi vejez



La juventud de mi vejez


Hoy tengo que hacer un esfuerzo mayor para lucir mejor. La esclavitud de pintarme el pelo y cuidar mi cara, me recuerdan constantemente que mis lágrimas y mis risas no han sido en vano, que cada cana y cada arruga tienen su historia.

He vivido, he reído y he llorado. Sin embargo, a pesar de esto, considero que el gran cambio que los años aportaron a mi vida, se ha producido en mi alma. Los años me enseñaron a priorizar, a conciliar con el amor, a agradecer el regalo de la amistad y a afianzar mi espiritualidad.

Hoy confieso que un beso de mis hijos, la sonrisa de los bebés o una celebración familiar, producen más luces en mi vida, que la más deslumbrante constelación de estrellas.

Los años que han pasado también me han demostrado, que mis amigos han sido seres de luz que han iluminado mi camino en algún momento y en algún lugar, sin importar el tiempo y la distancia. Que los verdaderos siguen aquí y los que se fueron es porque simplemente cumplieron su proceso.

Que mi Fé se ha vuelto persistente y tolerante. He asumido la responsabilidad de mi espiritualidad, sin fanatismo, ni obsesiones. Mi Fé me ha ayudado a aceptar lo que no puedo entender ni cambiar y a fortalecer mi tolerancia hacia las creencias de los demás.

Los años han pasado y la realidad de mi vida ha ido cambiando. Aunque mi cuerpo físico esté envejeciendo, mi alma se está rejuveneciendo y hoy me siento más joven, que cuando era joven. No temo a la vida y mi época de inseguridades y de correr tras la vida ya pasó. He caminado lo suficiente para entender, que no puedo y no quiero vivir de apariencias, porque si lo hago, esto no me da felicidad.

También comprendí, que no debo más que sentir agradecimiento por haber tenido el privilegio que mis amigos/as me eligieran como un acompañante del alma, en su ruta por la vida.

Por último, he conocido a Dios y le doy las gracias de rodillas por todas las bendiciones con las que me ha obsequiado.

Con todo esto, vivo mi realidad día a día, entendiendo que es tiempo de asumir las experiencias y que no importa lo que pase con mi cuerpo físico, las circunstancias actuales de mi vida están centradas en lo que pase con la juventud de mi alma.

Por Carlos Aylas

Nota: Me llegó por e-mail. Desconozco la fuente

lunes, 9 de octubre de 2017

Tu mayor tesoro


Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena, mientras pensaba en su vida y reflexionaba…

" Si tuviera un auto nuevo, sería feliz"
" Si tuviera una casa grande, sería feliz"
" Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz"
" Si tuviera una pareja perfecta, sería feliz"

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: "Sería feliz si tuviera..."
Así continuó pensando en todo lo que no tenía y que por lo tanto impedía su felicidad. De pronto se dio cuenta de que solo le quedaba una piedrita en la bolsa y la guardó.

Al llegar a su casa y vaciarse los bolsillos vio que aquella piedrita, era un diamante muy valioso.
¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin apreciarlos?
Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros, por estar esperando lo que creemos perfecto, o soñando y deseando lo que no tenemos, sin darle valor a lo que tenemos cerca.

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar, te darás cuenta cuan afortunado eres, muy cerca de ti está tu felicidad y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.

Observa la piedrecita, que puede ser un diamante valioso.
Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irreemplazable.
Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo.
La felicidad no depende de lo que nos falta, sino del buen uso que hacemos de lo que tenemos"


Anónimo

jueves, 31 de agosto de 2017

La Ley del Camión de Basura



Cuando aún éramos monitores de Escuela de Padres, solíamos intercambiar algunas reflexiones y dialogar sobre ellas en grupo. Estaba ordenando papeles cuando cayó esta reflexión en mis manos. Recuerdo que nos aclaró bastante sobre comportamientos cercanos de familiares, amigos que eran especialistas en arruinar el día a los demás y sobre todo a los que somos más permeables. Me ha venido al pelo, ni que pintado. Espero os sirva de reflexión.


¿Qué tan a menudo permites que las cosas absurdas de otras personas te cambien el humor? ¿Permites que los pésimos conductores, los meseros irrespetuosos, el brusco de tu jefe o algún empleado insensible te arruinen el día?
Cada vez que tienes una mala experiencia con este tipo de personas, por lo menos te dejan siempre medio tambaleando, al menos que seas “Terminator”. Sin embargo, una de las características de las personas con éxito es el hecho de que en lugar de quedarse clavados en esa mala experiencia, es que muy rápido se pueden volver a enfocar en lo que realmente es importante.


Hace dieciséis años yo aprendí esa lección. La aprendí en el asiento trasero de un taxi neoyorquino. Esto fue lo que sucedió:

Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.
Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.
Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que porque se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.
Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo “La Ley del Camión de Basura”.
Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije ¿y eso que tiene que ver? Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción. Tan pronto como la basura se les va acumulando, necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones.
Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo a personal; sino tan solo sonrío, saludo, les deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar que tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunte a mi mismo que tan a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.
Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir. Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película “El Sexto Sentido” decía que veía a los muertos, bueno ahora así yo veo a los Camiones de Basura. Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo a personal, tan solo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima reunión. Los buenos padres saben que tienen que recibir a sus hijos con besos y abrazos. Los líderes y los padres saben que tienen que estar física y mentalmente presentes y en su mejor estado para la gente que realmente es importante para ellos.

En resumen, la gente exitosa no permite que los Camiones de Basura absorban su día.

viernes, 28 de julio de 2017

Yo voy soñando caminos


Magníficos versos de Machado que en su día cantó el gran Alberto Cortés.
El poema fue publicado por primera vez en 1906 a la revista Ateneo con el nombre de Ensueños.


Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-la tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
"la espina de una pasión;
"logré arrancármela un día:
"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
"quién te pudiera sentir
"en el corazón clavada".







Enlace a la canción en Youtube

jueves, 27 de julio de 2017

Estaciones de la vida



Había una vez un hombre con cuatro hijos. El deseaba que sus hijos aprendieran a no juzgar las cosas a la ligera.  Así que  envió a cada uno a una gran aventura 

Su objetivo:   

Ir en búsqueda de un árbol,  que se encontraba lejos a una gran distancia.

El primer hijo se fue en *INVIERNO*

El segundo hijo se fue en *PRIMAVERA*

El tercer hijo se fue en *VERANO*
El cuarto hijo se fue en *OTOÑO*
Cuando ellos regresaron, los mandó a llamar y les preguntó que habían observado.
El primer hijo comentó que el árbol era  horrible, doblado y torcido.
El segundo hijo comentó que el árbol estaba cubierto de un hermoso follaje y flores.
El tercer hijo estuvo en total desacuerdo. El comentó que el árbol estaba lleno de brotes florales, que desprendían un aroma dulce, fresco y hermoso. El árbol era la cosa mas hermosa que  jamas 
había visto.
El cuarto hijo se encontraba en total desacuerdo con los anteriores. 
Comentó que el árbol estaba cargado de frutos, tan lleno de vida y esplendor.
Entonces el hombre explicó a los cuatro, que todos tenían la razón porque cada uno de ellos  había observado
solamente una temporada en la vida de aquel árbol.
El les explicó que no se puede juzgar a nadie  solamente por una temporada de su vida.
La esencia de las cosas y de quienes somos, así como los placeres, alegrías y el amor proveniente de la vida, 
solo puede ser medida al final, cuando todas las etapas de  la vida se han reunido.
Si te das por vencido cuando es  Invierno,  perderás las oportunidades  de la Primavera, la belleza del Verano y las  promesas  del  Otoño. 
No dejes que el  dolor  de  una temporada destruya el gozo de las demás. 
Y no juzgues la vida por una  época difícil.
Mantente firme en las dificultades, y mejores tiempos vendran con plena seguridad...
Aspira a inspirar antes de expirar .  Vive simple, ama generosamente y que te importe todo. 
La  Felicidad te mantiene agradable,  los intentos te mantienen fuerte, los sufrimientos te mantienen humano,  las derrotas te mantienen humilde, los éxitos te mantienen en crecimiento pero.... 
solo la Vida te  mantiene andando.

¡SÉ FELIZ EN TODAS LAS ESTACIONES DEL AÑO! 


Desconozco el autor

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